Plan de desarrollo sostenible 2025

38 plan de desarrollo sostenible 2025 del departamento de la paz Esto último también ha favorecido a una tendencia a la baja en la inflación registrada en Bolivia, ya que una parte cada vez más alta de la canasta de con- sumo boliviana proviene de mercados extranjeros. De hecho, si se observa el comportamiento de la inflación en el último año, se puede ver cómo, incluso con un periodo de incrementos de precios sumamente alto, a causa de los conflictos sociales vividos en noviembre de 2019, la inflación acumulada en el 2019 ha sido de poco menos del 1,5%, una de las más bajas de la última década. Esto es consecuente con la reducción de la actividad productiva y comercial, incluso en un entorno de incremento de costos laborales y administrativos, ya que aun cuando estos podrían empujar al alza los precios, las limitantes en la demanda, junto con un efecto disciplinador sobre la producción nacional de los precios de productos importados (ya sea por la vía legal o por contrabando), han obligado a los productores nacionales a mantener sus precios relativamente bajos. A esto hay que sumarle la caída de los precios de los bienes duraderos, impor- tados casi en su totalidad, producto de un estancamiento en su demanda, y que se explica sobre todo por el alto grado de endeudamiento que ya han alcanzado los hogares bolivianos, y que ante la reducción de la dinámica interna han visto limitadas las posibilidades de endeudamiento para renovación o consumo de estos bienes. Finalmente, la caída de los precios de la vivienda son un tercer factor que explica la baja inflación en el 2019. Esto no significa que los precios sean bajos, sino que muestra una reducción en el ritmo de incremento de los precios, que hasta el 2014 habían mostrado un acelerado crecimiento, tanto para la compra como para el alquiler, mostrando signos propios de una burbuja inmobiliaria. Desde el 2018, no obstante, estos precios empiezan a mostrar un ritmo de crecimiento mucho más lento, llegando incluso, en algunas ciudades, a mostrar retrocesos en los niveles alcanzados en periodos anteriores. Esto muestra, en alguna medida, el exceso de oferta que se había alcanzado en los años de auge, producto de distorsiones en el mercado, tanto de oferta como de los recursos financieros destinados por el sistema financiero, a partir de regulaciones en términos de tasas de interés y cupos ofrecidos por las entidades financieras. (Ver gráfico 8). Esto último nos sirve para mirar lo que ha sucedido, tanto en la cartera, como en el ahorro colocado en el sistema financiero, y que se correlaciona con lo descrito hasta el momento. A partir del fuerte crecimiento de los ingresos, y el menor ritmo de crecimiento de los gastos, toda la economía logró constituir ahorro, una parte de este, colocado en el sistema financiero. De hecho, entre el 2008 y 2018, el ritmo de crecimiento del ahorro ha estado por encima del 15% en casi todos los años observados, aunque entre 2018 y 2019 esa cifra se reduce de manera sustancial, sobre todo en el último año, en el que la cifra de crecimiento es negativa.

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