Plan de desarrollo sostenible 2025

36 plan de desarrollo sostenible 2025 del departamento de la paz Consecuentemente, fue el contexto antes descrito, de altos ingresos, el que permitió lograr superávits en el ámbito fiscal (línea verde del siguiente gráfico) y comercial (línea roja del gráfico mencionado, ambos como porcentaje del pib ). De hecho, hasta el 2014, salvo algunas turbulencias (2011), las exportaciones (gas, minerales y soya) eran más altas que las importaciones. Pero a partir del 2014 el contexto internacional no mejora rápidamente como lo había hecho en el 2011, por lo tanto, las exportaciones son cada vez menores, hasta estar por debajo de las importaciones. Ya que el gobierno es el principal exportador e importador del país, su política de inversión pública impulsa la salida de dólares para pagar importaciones. Esta particularidad es la que explica la relación entre el déficit comercial, el incremento del déficit fiscal y la caída de las Reservas Internacionales Netas ( rin ). En este nuevo ciclo (desde 2014) en vez de ajustar el gasto fiscal, lo que hizo la anterior administración fue recurrir a más gasto público para intentar sostener el creci- miento. Como los ingresos bajaron, se empezó a financiar el gasto público con deuda, externa en principio e interna luego. Como este gasto se va, en parte, a pagar importaciones, el principal im- pulsor de la caída de las rin fue el gobierno central que, a través de una po- lítica de endeudamiento para gasto en bienes de capital, ha incrementado las importaciones.Por lo tanto, se puede plantear la hipótesis sobre el principal problema que enfrenta la economía boliviana, y que no pasa por el tipo de cam- bio, ya que este problema es más bien una consecuencia del alto crecimiento del gasto público. Es más bien el gasto público (y los déficits que este genera al mantenerse en constante incremento) el principal problema de la economía boliviana, sobre todo si se toma en cuenta que el incremento de este no generó más crecimiento, en cambio, ha presionado al alza las tasas de interés, la falta de liquidez y la caída de las rin . (Ver gráfico 6). En ese sentido, dado que el tipo de cambio nominal se ha mantenido fijo desde noviembre de 2011, en un contexto en el que los socios comerciales han mostrado políticas cambiarias sumamente agresivas, con devaluaciones (en el caso argentino) que han superado el umbral del 50% anual, es claro que el tipo de cambio real de Bolivia ha mostrado una tendencia fuerte hacia la apreciación. De hecho, desde junio de 2014, el índice de tipo de cambio real se ha apre- ciado en más del 38%, impulsado sobre todo por las pérdidas de competitividad cambiaria con Argentina, Brasil y Perú. A esto hay que agregarle el cambio en la tendencia del dólar americano, que hasta el 2013 había mostrado un compor- tamiento hacia la apreciación y que después de ese momento empieza a mostrar signos de depreciación. (Ver gráfico 7)

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