Plan de desarrollo sostenible 2025
[31] El ritmo de crecimiento de la economía boliviana ha mostrado una desaceleración sostenida desde 2013, producto de shocks , tanto en precios como en volúmenes, de las exportaciones de gas, minerales y soya y sus derivados, que en conjunto representan más del 80% del valor total de las ventas externas. De hecho, el 2019 mostró una de las cifras más bajas desde hace al menos 9 años, ya que el último dato disponible corresponde al segundo semestre del año, en el cual el crecimiento respecto al mismo período del año anterior era de solo 3,38%. Esto también está explicado por los serios problemas que ha enfrentado la economía nacional en términos de logística y endeudamiento. En el primer caso, los problemas registrados en los puertos de Chile, por factores administrativos y luego por conflictos sociales en ese país, han repercu- tido en una seria disminución de la eficiencia logística de la cadena de comercio exterior, por lo que muchos proyectos de inversión y comercio se vieron afectados durante el año. Por otro lado, el alto grado de endeudamiento del gobierno y las familias ha determinado la ralentización de muchos emprendimientos y obras del sector público, que ante la escasez de recursos se han visto diferidos en su realización o directamente han quedado sin financiamiento. (Ver gráfico 1) Ahora bien, si se descompone el crecimiento del primer semestre por tipo de gasto, se puede ver que el efecto del sector externo, junto con la salida de capitales del país, explican en gran medida el bajo desempeño de la economía boliviana en el 2019. En el caso particular del efecto de las exportaciones ne- tas, se puede ver que este ha estado presente y ha sido negativo, desde el 2014, coincidente con la caída de los términos de intercambio y la reducción de los volúmenes de exportación. I El contexto de la economía nacional
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